Siempre lo he sostenido: nunca habrá un cambio sustancial y real que venga desde arriba; pues, para que esto ocurra, el cambio tiene que abarcar toda la base de la pirámide social, ya sea que el cambio haya nacido desde allí, o bien, que se haya producido en estratos más altos y lentamente se haya expandido hacia abajo. En conclusión: para que exista una verdadera mejora en nuestras condiciones, tiene que haber un cambio de mentalidad a lo largo de la sociedad.
Aunque tampoco podemos radicalizar la cuestión: también hay factores externos que contribuyen, a veces en gran medida, pero sin llegar a constituir estos factores la totalidad de las causas de nuestras circunstancias.
Por ejemplo, pongamos el caso del subdesarrollo:
No podemos encerrarnos en el paradigma de que <>, como nos lo propone Lawrence E. Harrison (1); ni mucho menos con la idea de una conspiración mundial llevada a cabo por unos cuantos países desarrollados en contra de toda la bandada de países en desarrollo, recientemente industrializados, petroleros, comunistas, etc., tal y como nos lo maneja Eduardo Galeano (2).
¡Claro que el subdesarrollo está en la mente! Así como también hay factores externos que influyen para que nosotros sigamos en la fase de subdesarrollados.
"El mundo se mueve en función de la expectativa de obtener beneficios. Todo el andamiaje moderno reposa sobre esta columna" (3)
De esto, no nos cabe la menor duda. Todo lo que hace el ser humano es con tal de obtener beneficios, muchas veces a costa de otros. Podemos verlo, por ejemplo, con el viejo dogma -muy caricaturizado, por cierto-, de una derecha luchando por los intereses del poderosos, mientras que, del otro lado, nos encontramos con una izquierda luchando por los de los pobres... pero nunca vemos a ningún bando pugnando por la igualdad (4). Aunque, como podemos observar, siendo más pragmáticos, esta visión del mundo es terriblemente falsa.
Tanto la derecha como la izquierda buscan un bienestar general de la sociedad, de su nación, aunque, como es evidente, sus medios para lograrlo suelen ser diametralmente opuestos.
¿Qué medios serán más eficaces para tan elevados fines? Sólo el tiempo dará una respuesta concreta a esta interrogante.
Una economía será competitiva en la medida en que se adapte a las exigencias de la dinámica del Mercado Mundial; todos los países son interdependientes: nosotros tenemos recursos naturales en abundancia, mas escasa tecnología producimos; ellos -los desarrollados- rebozan de tecnologías, aunque, para producirlas, requieren de nuestros recursos naturales y mano de obra.
Y estos papeles impuestos por Occidente desde hace ya varios siglos no han cambiado, en parte también porque nuestro subconsciente colectivo se ha ajustado ya a este paradigma.
=NoTaS=
(1) Lawrence Harrison, "El subdesarrollo está en la mente. El caso latinoamericano", Noriega Editores, México, 1989
(2) Eduardo Galeano, "Las Venas Abiertas de América Latina", Siglo XXI, México, 1971
(3) Plinio Apuleyo Mendoza, et. al. "Manual del Perfecto Idiota Lationoamericano", Plaza & Janés, México, p 71
(4) Algo parecido sucede con el machismo vs el feminismo

